¿La tradicional enseñanza memorística es un obstáculo para enseñar a pensar a los niños en la escuela?

El uso de la memoria está muy desprestigiado en los últimos tiempos, pero no olvidemos que aprender es memorizar, es acumular experiencia en nuestra memoria. El problema es “qué” memorizamos y, sobre todo, “cómo” memorizamos. En mi blog, Transformar la escuela, podemos encontrar algunos post donde desarrollo esta perspectiva.
La memoria es esencial para utilizarla en el aprendizaje de determinadas rutinas y procesos, y también, ¡cómo no!, conceptos y algunos datos, pero desde un aprendizaje en uso vital y contextualizado. Es decir, la memoria no es productiva cuando se usa para asumir hechos y datos sin ningún análisis previo ni posibilidades de transferencia posterior, cuando aprender de memoria no implica pensamiento crítico ni creativo, sino un mecanismo reproductivo, una especie de copy-paste en forma de impulso nervioso. La información así adquirida, no se transforma en conocimiento, por lo que es frecuente que esta información no sólo se olvide a corto plazo, sino que además no genere nuevo aprendizaje, no se interrelacionen con otros aprendizajes o contenidos, y no se pueda aplicar fuera del contexto académico.

¿Cuáles son los puntos clave del aprendizaje basado en el pensamiento (TBL)?

El Aprendizaje del Pensamiento se apoya, desde mi forma de entenderlo, en los siguientes puntos:
  1. Conciencia del proceso. Hace referencia a la importancia de hacer partícipe al alumnado del proceso de aprendizaje que está trabajando específicamente para mejorar su pensamiento.
  2. Utilización de organizadores gráficos. Se trata de poseer, crear y utilizar , un buen catálogo de organizadores del pensamiento que den la importancia que se merece al hecho de revisar las prácticas de pensamiento que se desarrollan en el aula.
  3. Constancia en el desarrollo de habilidades, procesos, y disposiciones hacia mejores formas de pensamiento. Esta clave hace referencia a la importancia de estos elementos en la mejora de nuestra manera de pensar.
  4. Análisis metacognitivo. Nos pone el acento en la importancia de crear dinámicas para sistematizar acciones que nos lleven a pensar sobre nuestro propio pensamiento.
  5. Transferencia de las experiencias de pensamiento. Un elemento imprescindible para conseguir involucrar a los estudiantes en la mejora de su pensamiento de manera sistemática.
  6. La infusión como modelo de aprendizaje basado en el pensamiento desde los elementos curriculares y metodologías activas como el Project Based Learning.
Y todo ello en un marco de aprendizaje cooperativo, con la socialización del TBL mediante agrupamientos para la mejora del aprendizaje y el pensamiento.





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